MATRIMONIO DE FUNCIONARIOS DE EDUCACION Y SALUD DE RIO NEGRO

Relataron inolvidable experiencia vivida en Isla de Pascua

Hay mucho que  ver y contar  en Isla de Pascua, el destino chileno de ensueño con la cultura polinésica. Hasta allí se trasladaron hace algunas semanas Jaime Barría  y su esposa Ana Elgueta, matrimonio de funcionarios de Educación y Salud, quienes aceptaron contar su maravillosa experiencia vivida y compartir las imágenes. 

Un relato  que surge en medio del Océano Pacífico, recorriendo los 163,6 kilómetros cuadrados de esa superficie, que la convierte en la mayor de las islas del Chile Insular, con sus 5.035 habitantes concentrados principalmente en Hanga Roa.  La tierra más cercana es Isla Ducie, perteneciente al territorio británico de las Pitcaim

A  3.700 kilómetros de las costas chilenas se encuentra “RAPA NUI “  frente al pueblo de Caldera,  isla que gracias  a  la insistencia de Policarpo Toro Hurtado, - capitán de la  Marina de Chile - ,  ante las  autoridades   de la época, -  entre ellos el Presidente Balmaceda y el      Historiador     Benjamín Vicuña Mackenna -,    es chilena, luego que los convenció sobre  las ventajas   que tendría   para el país pues la isla se encontraba más cerca nuestro que cualquier otro  continente.  Un    hecho determinante.  La iniciativa  de Policarpo Toro entusiasmó  a Su Excelencia  que muy luego le comisionó  junto a   su  hermano el capitán de ejército  Pablo Toro Hartado,  para que  asumiera el   titulo de Agente de     Colonización.  Así, junto a 12    personas   ligadas al   agro se    embarcaron en el    Transporte Angamos rumbo a Rapa Nui.    El 9 de Septiembre de 1888 el Capitán Toro Hurtado tomó posesión, previo acuerdo  con los privados que administraban gran parte de ese territorio, y los jefes de  tribus que habitaban ese maravilloso rincón del mundo. Policarpo Toro en reunión con estos últimos, les  leyó el   acta de cesión.  La idea se estaba    cristalizando y con ello también la preservación de Isla de Pascua  y la conservación de los    sitios arqueológicos e históricos que poseen   un enorme  valor cultural para nuestro    país y   resto  del mundo.

 

Jaime Barría, señaló, que el viaje fue un sueño hecho realidad. Recorrieron por varios días la isla declarada Patrimonio de la Humanidad, por su inmensa riqueza arqueológica (alrededor de 100 Moais).  Observaron las estatuas de piedras esculpidas por expertos artesanos que dieron vida al museo al  aire libre más grande del mundo. Esas moles con forma de cabezas y una cara especial,    que  fueron construidas por los primeros habitantes  y tenían por objetivo “observar  y cuidar a sus familias”, por eso tenían ojos (actualmente solo existe un moais que los tiene y se encuentra en el    Pueblo    de AnKa –Roa). “Estos Moais están de espaldas al mar, por que como ya dije, su misión era vigilar a sus familias”.

Sólo existen siete, que miran al mar, y se llaman “los siete exploradores” en honor a siete viajeros que precedieron a los últimos colonizadores. “Cuan más grande era el moai  más importante era la familia”. Estos siete  moais (A Hu a Kir – Ahu Akivi ) se encuentran en la parte baja,  camino al volcán más alto de la    Isla,  el  Tera Vaka. 

 

Alrededor de 600 mts, sobre el nivel del mar se encuentra este volcán. Para llegar se debe recorrer unos 5 kilómetros  de  continuo ascenso. Otros  lo  hacen en caballo por una   huella,  existiendo alrededor de ésta gran cantidad   de piedras   volcánicas   fruto de la erupción  hace doce mil años. Por lo tanto el  ascenso es difícil por el clima tropical y húmedo de la isla. Antes  de llegar a la cima del Tere –Vaka se pasa por los cráteres de otros  dos volcanes. Pero vale la pena. Desde las alturas se aprecia la  majestuosidad   de la isla. Alrededor del sendero al Tere – Vaka se   encuentran también restos de    piedras volcánicas rojas con las cuales se fabricaban los pukos,   que    son los    sombreros de    los moais.    

 

 

Por el otro lado   de la isla están los moais más visitados, que se conservan  en    muy buen   estado y protegidos por   una plataforma especial.  Son 15  y en    perfecta   formación. Estos  “caballeros”    como   los llamó  el  taxista que nos llevó se encuentra en fila. Todos con la espalda hacia el ancho mar,     como era    la característica      de ellos ( salvo   los siete,   que   se    encuentran  al lado opuesto, es decir subiendo al Tera Vaka ).  Este sitio es cerca del volcán Rano Raraku    donde se   construían       los moais y se llama  “AHU TANGIRIKI”

 

 

 

Otro lugar muy hermoso es la playa “Anakena” adornada con hermosas palmeras con 5 moais  en el lugar más perfecto elegido por los antepasados de Rapa Nui. La playa es de arenas blanca. A la entrada se instalan los artesanos y locales de comida.  El encuentro se lllama Ahu Nau Nau..

 

 

Frente al hotel donde pernoctábamos se encuentran las grandes cavernas, una de las cuales  en su interior está adornada con pinturas rupestres que simbolizan un poco la historia de Rapa Nui.  Era sitio de la leyenda del Hombre Pájaro (Tangata  Manu ). Los  nativos la utilizaban para construir embarcaciones, tiene por nombre ”Ana Kai Tanganata“. Y se encuentra en la Bahía de Hanga Piko.

 

 

 

 

 

Leyenda Ana Kai Tangata

Otro lugar fuera de lo imaginable es el Cráter del Volcán  Rano Kao.  “Hasta el llegamos por   un sendero que se va empinando. Su origen se   remonta a    un proceso eruptivo ocurrido hace 2,5 millones de año. La depresión del Rano Kao  corresponde   a una caldera    volcánica    de 1,5 kilómetros de diámetro y en  su interior se encuentra una laguna,  en realidad varias,  a unos 250 metros de profundidad, En la lagunas existen    plantas de   totora  y   una abundante vegetación, frutas tropicales y micro fauna, En la parte superior del cráter en  el extremo Sur Este , existe    una   fractura   conocida como  Keri-Keri. 

 

Cerca del borde más  angosto y en  el extremo Oeste del  volcán está la Aldea Ceremonial  de  Orongo, conformada por 50 casas  de piedra en forma elíptica, que ofrecen una perfecta visión de los tres islotes que hay frente a Rano Kau. Designados como Motu Nui – Motu Iti y Motu Kao Kao    Esta    Aldea    era habitada      solamente    los   días    que  precedían  a la  ceremonia    del  Hombre Pájaro- Tangata Manu  que se   celebró hasta fines    del siglo XIX,   y que fue motivo para que Kevin Costner  hiciera la película sobre este ritual.    Este    Culto   al Hombre Pájaro o Tangata Manu consistía en  que un representante de cada familia competía  para obtener un huevo del pájaro Manutara,  que    anidaba en el Islote  “Motu Nui”.  Cada participante debía  nadar   hasta    esa Isla,    buscar    un huevo,      devolverse nadando,  subir  los acantilados con   el huevo    intacto y   una vez      arriba en Orongo  entregárselo al  Rey. Quién resultaba  ganador de esta prueba gozaba junto a su familia de un gran poder el que duraba todo un año.

El visitar la Isla fue sin duda alguna  “UN SUEÑO CUMPLIDO”.  Pero    al respecto    también presento las siguientes reflexiones:

"En la Isla fluyen por doquier los turistas  de todo el mundo. La isla es    un  museo al aire libre. Esto ha traído     consigo que muchos de los foráneos se enamoraron de las isleñas y algunas turistas de los isleños, por lo tanto ya se aprecia un marcado mestizaje, y pascuenses nativos van quedando pocos. Atraídos por el gran turismo  muchos extranjeros y chilenos se han instalado con  restoranes y hoteles,  llevando consigo a sus trabajadores del continente.  Lo que resalta es la artesanía y los bailes pascuenses, destacándose el Xau Xau, ampliamente conocido por nosotros los chilenos. Pude apreciar el talento de los integrantes del conjunto Kari Kari,  que en una hora y media presentó cantos y danzas de  Rapa Nui, con coreografías  en base a movimientos y contorsiones.  Causaron la admiración de los varones por las pascuenses, y de las damas por los pascuenses.  La verdad, esta mágica y misteriosa Isla de pascua, ojala pueda ser visitada por más chilenos".

                                                                                           Jaime Barría y Sra. Ana Elgueta.